Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión

Alejandra Pizarnik  (via alexandrave)

La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.

Hermann Hesse (El lobo estepario)

Recuerdo tu respiración. Parece nada, y tal vez lo sea, pero eso es todo. Recuerdo tu forma de respirar cuando estás nerviosa, esa versión entrecortada y apenas perceptible de oxigenación. Recuerdo tu forma de respirar acelerada cuando estabas ansiosa, me hacia pensar en la posibilidad de sobre oxigenarse y empezar a flotar. Recuerdo la tosca respiración de tus enojos, como un toro preparándose para embestir, y sí embestías, siempre embestías contra mis múltiples imperfecciones como si estuvieran pintadas de rojo. Recuerdo la delicadeza de los suspiros y el dejo de nostalgia en tu respiración cuando estás triste. Sobre todo recuerdo tu forma de respirar que parecía un gemido en cada exhalación, esa carga pablo el ambiente de sensualidad y hacía que concentrarse en algo más fuera imposible. Te recuerdo a través de tu respiración y por eso pienso que eres un orgasmo esperando suceder. Deja de respirar frente a mí o nunca dejaremos de encontrarnos así.

Pequeñas ficciones, Christian Guerrero. (via aveliteraria)

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…y los frutos tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores

Jorge Luis Borges   (via herecomesdann)